El libro
Todavía no tiene título. Sí tiene tesis.
Entre 2010 y hoy, Medellín pasó de no tener industria musical a exportar buena parte de lo que suena en el mundo. Esa historia se ha contado desde los artistas y desde los sellos. Falta contarla desde el otro lado del vidrio: desde los cuartos donde eso se grabó, y desde la gente que los construyó sin que nadie supiera su nombre.
Yo estuve en muchos de esos cuartos, midiendo, diseñando, discutiendo presupuestos. Es un lugar raro para mirar una escena: uno no ve el éxito, ve las decisiones que se tomaron antes, casi siempre con poco dinero y mucha prisa.
El libro es eso: memoria personal y, de paso, una historia de la ciudad contada por sus habitaciones.
Avísame cuando salga
Te escribo cuando haya algo que leer. Puede tardar. No te va a llegar otra cosa.